Siempre cosechas lo que siembras

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– Buenos Días, le dijo una mujer a un hombre que estaba sentado en el piso.

– El hombre miro hacia arriba muy lentamente.

– Claramente, esta mujer está acostumbrada a las cosas más finas de la vida. Su abrigo es nuevo, y se miraba tan radiante, como si nunca hubiera tenido hambre en toda su vida.

– El hombre sentado en el piso, pensó que ella solo quería burlarse de El, así como muchas otras personas ya lo habían hecho, “Déjame solo” le dijo el de mala manera.

– Para su sorpresa, la mujer continuaba parada en frente de El.

– Ella le sonreía con su dentadura perfecta, y entonces le pregunto: –

– ¿“Tienes hambre”?

– “No, no tengo hambre” le contesto el hombre de manera sarcástica. “Acabo de tener una cena con el presidente. Ahora vete de aquí”

– La sonrisa de la mujer se hizo aun mas grande. De repente el hombre sintió una mano suave bajo su hombro.

– “¿Señora, que hace?”  Le pregunto el hombre molesto. “le dije que me deje solo”

– En esos momentos se acerco un oficial de policía y pregunto: “hay algún problema señora”

– “No hay ningún problema oficial, solo estoy tratando de que este hombre se ponga de pie, ¿me puede ayudar?”

– El policía se rasco la cabeza, “Este hombre ya tiene algunos años rondando por aquí, ¿Qué quiere hacer con él?

– “¿Mira ese restaurante de enfrente? Le pregunto la señora, voy a darle algo de comer y a quitarlo de este frío por un rato.”

– “¿Esta usted loca señora?” El pordiosero se resistió. “Yo no quiero entrar allí” Entonces sintió que unos brazos fuertes lo levantaban. “Déjame ir oficial, no he hecho nada malo.”

– “Esta es una buena oportunidad para ti amigo” le respondió el oficial. “No la eches a perder.”

– Finalmente, y con algunas dificultades, la mujer y el oficial de policía llevaron al viejo Jack dentro del restaurante y lo sentaron junto a una mesa cerca de una esquina. Era la media mañana, así que la mayoría de las personas que llegaban a tomar su lonche ya se habían retirado y las personas de la hora de la comida todavía no llegaban…

– El manejador del restaurante llego hasta la mesa y les pregunto:, “¿Qué está pasando aquí oficial? ¿de que se trata esto? ¿está en problemas este hombre?.”

– “Esta señora trajo a esta hombre aquí para que coma” le contesto el oficial.

– “!No, aquí no!” Contesto molesto el manejador. “Tener una persona como El aquí en el restaurante no es bueno para le negocio.”

– El pordiosero sonrió con un tono sarcástico. “Ya ve señora, se lo dije. Ahora déjenme ir. Yo no quería venir aquí adentro en primer lugar”

– La mujer miro al manejador y le sonrió… “Señor, ¿conoce usted el banco al fondo de la calle que es de la firma Eddy y Asociados?.”

“Por supuesto que lo conozco” Dijo el manejador impaciente. “Ellos tienen sus reuniones semanales en uno de mis salones para banquetes.”

– “Y ¿usted se gana una buena cantidad de dinero proveyendo la comida para estas reuniones semanales?.”

– “Eso es algo que a usted no le interesa”

– “Escúcheme bien señor, mi nombre es Penelope Eddy, soy la presidente y la dueña de la empresa”

– “Oh”

– La señora le sonrió una vez mas. “Creí que al saberlo haría una diferencia” Entonces miro al oficial de policía y le pregunto: “¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o algunos alimentos oficial?.”

– “No gracias señora, estoy en servicio”

– “¿Tal vez una taza de café para llevar?”

– “Eso si lo puedo hacer, muchas gracias.”

– El manejador de la cafetería se dio la vuelta, “Traeré su café en unos momentos oficial.”

– El oficial miro como el manejador se alejaba y dijo: “De verdad que lo puso en su lugar”

– “Esa no era mi intención. Aunque usted no lo crea, tengo una razón para todo esto.”

– Ella tomo asiento al otro lado de la mesa de donde estaba sentado Jack y lo miro intencionalmente: “¿Te acuerdas de mi Jack?”

– El viejo Jack la miro fijamente con sus ojos cansados. “Creo que si… quiero decir que tu cara se me hace familiar.”

-Ella le dijo, “Tal vez porque ya estoy mas vieja, es seguro que me miraba diferente cuando estaba mas joven cuando tu trabajabas aquí, y entre por esa puerta con mucha hambre.”

– “¿Usted señora?”  El oficial le pregunto. El no podía creer que una persona vestida tan elegante alguna vez pudo tener hambre.

– “Acababa de terminar en el colegio, y vine a esta ciudad a buscar un trabajo pero no podía encontrar nada. Finalmente, ya solo me quedaban algunos centavos y me corrieron de mi departamento. Camine por varios días por las calles. Era en febrero y tenía mucho frio y estaba hambrienta. Mire este lugar y decidí entrar esperando poder obtener algo para comer.”

– Ahora a Jack se le dibujo una sonrisa y dijo: “Ahora lo recuerdo. Estaba atrás del mostrador, tú llegaste y me preguntaste si podría darte trabajo en intercambio por algo de comer. Te dije que era en contra de las pólizas de la empresa.”

– “Exacto” Continuo la mujer. “Entonces me hiciste el sándwich de carne mas grande que he visto, me diste una taza de café, y me dijiste que fuera a la mesa de la esquina a saborearlo. Tenía miedo de que te fueras a meter en problemas… entonces te mire que pagaste por mi comida, entonces supe que todo iba a estar bien.”

– “¿Entonces comenzaste tu propio negocio?” Le pregunto Jack.

– “Conseguí un trabajo esa misma tarde, y fui subiendo de posiciones. Eventualmente comencé mi propio negocio que prospero con el tiempo y con la ayuda de Dios.” Entonces abrió su bolsa y saco una tarjeta. “Cuando termines aquí, quiero que vayas a ver a Mr. Lyons… El es el director de personal de mi empresa. Hablare con El y me asegurare de que encuentre algo en lo que nos puedas ayudar en la oficina. Pienso que tal vez hasta encuentre los fondos para comprarte algo de ropa y encontrarte un lugar donde vivas mientras te recuperas… Si alguna vez necesitas algo, la puerta estará siempre abierta para ti.”

– Había lagrimas en los viejos ojos de Jack y le dijo. “Como podre pagarte alguna vez.?”

– “No me lo agradezcas a mi” le contesto la mujer “Toda la Gloria es para Dios, gracias a Jesus… que me llevo hasta dónde estabas.”

– Afuera del restaurante, el oficial de policía y la señora se detuvieron unos momentos antes de irse por diferentes lados….

– Entonces ella dijo: “Muchas Gracias por su ayuda oficial”

– El le contesto: “Al contrario, gracias a usted señora. Hoy fui el testigo de algo que nunca olvidare… y… muchas gracias por el café.”

– Dios está cambiando las cosas a tu alrededor y han comenzado a trabajar en tu favor.

– Muchas veces Dios nos cierra las puertas que ninguna persona puede abrir, y nos abre puertas que ninguna persona puede cerrar.

– Si necesitas que Dios te abra otras puertas, habla con El…

– Muchas gracias por leerlo. Haz lo que te dicta tu corazón. No tienes que darle me gusta, No tienes que comentar, No tienes que compartirlo.

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